Función sexual, Menopausia

El tratamiento regenerativo con Láser constituye una opción terapéutica de la atrofia vaginal, cuando otras opciones fallan.

El síndrome urogenital de la postmenopausia, constituye una entidad cuya base es el adelgazamiento de los tejidos, esencialmente por la deficiencia de estrógenos, la hormona femenina, pero también pueden influir otros factores, como la falta de actividad sexual, tratamientos para el cáncer, alteraciones inmunológicas y características individuales que condicionan un cuadro que no pone en peligro la vida, pero que puede llegar a afectar de manera importante la calidad de vida.

Existen varias opciones terapéuticas, el nuevo enfoque de la terapia de reemplazo estrogénica, el uso de estrogénos tópicos, lubricantes, y los tratamientos regenerativos.

De éstos uno de los más sencillos es fomentar la actividad sexual, decía Guyton en su famoso manual de Fisiología Médica: “La función hace al órgano”. El estímulo sobre los genitales promueve su regeneración. Es un proceso que inicialmente puede ser incómodo, puesto que si el tejido se ha atrofiado hace que las relaciones sean dolorosas, lo que lleva a que se tengan menos frecuentemente, lo que lleva a más atrofia, cremas vaginales con un anestésico local pueden ayudar, inicialmente.

Luego está la regeneración usando el láser, que tiene evidentes ventajas, es un procedimiento de consultorio, no doloroso, la respuesta es inmediata y la función se recupera sin dolor. La desventaja principal es su costo. Pero es la terapia de elección en pacientes que por su condición tienen contraindicación para el uso de tratamientos con estrógenos o que simplemente no desean tratamientos hormonales.

La dificultad para la actividad sexual en una etapa de la vida en que se mantienen otras capacidades, es la responsable de la pérdida de la autoestima y de esa sensación de “obsolescencia programada” , que sienten algunas mujeres en algunas culturas, en esta etapa de la vida.

La respuesta al tratamiento suele ser importante y los efectos sobre calidad de vida y autoestima se relacionan bien con la recuperación de la función sexual, en una etapa de la vida en que la mujer vivirá al menos un tercio de su vida