Función sexual, Menopausia

El tratamiento regenerativo con Láser constituye una opción terapéutica de la atrofia vaginal, cuando otras opciones fallan.

El síndrome urogenital de la postmenopausia, constituye una entidad cuya base es el adelgazamiento de los tejidos, esencialmente por la deficiencia de estrógenos, la hormona femenina, pero también pueden influir otros factores, como la falta de actividad sexual, tratamientos para el cáncer, alteraciones inmunológicas y características individuales que condicionan un cuadro que no pone en peligro la vida, pero que puede llegar a afectar de manera importante la calidad de vida.

Existen varias opciones terapéuticas, el nuevo enfoque de la terapia de reemplazo estrogénica, el uso de estrogénos tópicos, lubricantes, y los tratamientos regenerativos.

De éstos uno de los más sencillos es fomentar la actividad sexual, decía Guyton en su famoso manual de Fisiología Médica: “La función hace al órgano”. El estímulo sobre los genitales promueve su regeneración. Es un proceso que inicialmente puede ser incómodo, puesto que si el tejido se ha atrofiado hace que las relaciones sean dolorosas, lo que lleva a que se tengan menos frecuentemente, lo que lleva a más atrofia, cremas vaginales con un anestésico local pueden ayudar, inicialmente.

Luego está la regeneración usando el láser, que tiene evidentes ventajas, es un procedimiento de consultorio, no doloroso, la respuesta es inmediata y la función se recupera sin dolor. La desventaja principal es su costo. Pero es la terapia de elección en pacientes que por su condición tienen contraindicación para el uso de tratamientos con estrógenos o que simplemente no desean tratamientos hormonales.

La dificultad para la actividad sexual en una etapa de la vida en que se mantienen otras capacidades, es la responsable de la pérdida de la autoestima y de esa sensación de “obsolescencia programada” , que sienten algunas mujeres en algunas culturas, en esta etapa de la vida.

La respuesta al tratamiento suele ser importante y los efectos sobre calidad de vida y autoestima se relacionan bien con la recuperación de la función sexual, en una etapa de la vida en que la mujer vivirá al menos un tercio de su vida

Calidad de vida, menopausia.

Para algunas culturas occidentales, ancestralmente, la pérdida de la capacidad reproductiva era un estigma social, en épocas ancestrales la capacidad para tener hijos era un fin en la vida.

Esto se entendía cuando la supervivencia de la tribu o posteriormente del grupo familiar, dependía del número de hijos que lograsen sobrevivir, no es coincidencia que sociedades con altas tasas de mortalidad infantil, tengan más hijos en el núcleo familiar, si bien es cierto que se trata de sociedades generalmente con bajo nivel educativo, también es cierto que mejorando las condiciones sanitarias de estas poblaciones, automáticamente disminuyen las tasas de natalidad.

La relación entre función reproductiva y nivel cultural, se relaciona más con las condiciones sociosanitarias que con el nivel cultural de las parejas.

Ahora bien en la medida que mejoran las condiciones de vida, disminuye la mortalidad por enfermedades, avanzan los conocimientos en medicamentos, en terapéutica, en medicina regenerativa. Las personas viven más tiempo y mejor.

De alli que los médicos que hacemos medicina preventiva, nos comencemos a preocupar por la calidad de vida de nuestros pacientes. Un aspecto no banal de ésta situación, es la sexualidad, los cambios hormonales, que se relacionan con la pérdida de la función reproductiva de la postmenopausia, conllevan a cambios en la esfera genital.

Éstos cambios, incluyen adelgazamiento de los tejidos genitales en la mujer, lo que conllevan a una afectación de su función desde el punto de vista de la sexualidad. Las relaciones comienzan a ser molestas, dolorosas, lo que lleva a tener cada vez menos, lo que lleva a más atrofia.

En algunas personas pasa a ser un problema que afecta su autoestima, lo que se traduce en otras esferas de la vida personal, si además añadimos cambios generales, calores sofocos, cambios cognitivos, dificultad para concentrarse, cambios en la memoria a corto plazo, labilidad emotiva, irritabilidad, molestias articulares, todos relacionados con la deficiencia estrogénica.

Es donde aparece el comentario “Es que no se puede uno hacer vieja”. “Yo le digo a mi marido que se busque otra, que me deje en paz”. Los sexologos nos dicen que un enfoque para la situación sexual es no genitalizar el sexo. Explotar la sensualidad, Pero ¿Y lo demás?.

Afortunadamente existen alternativas de tratamiento modernas, médicas, complementos nutricionales, cambios de hábitos, dieta, tratamientos físicos, tratamientos médicos hormonales y no hormonales. Que constituyen un arsenal completo en una visión integral del problema, que permite a estas pacientes llevar una vida plena, en éste periodo de tiempo, la menopausia, donde actualmente la mayoría de las mujeres vivirán un tercio de su vida.