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Ingesta de alimentos durante el parto…

parto

Suele constituir una práctica estándar suspender la ingesta de alimentos durante el trabajo de parto.
La justificación para hacerlo así, es que toda paciente en trabajo de parto tiene un riesgo anestésico.
Además de que el vaciamiento gástrico es más lento durante el embarazo por el efecto de hormona llamada progesterona.
Mendelson en 1946 describió un clásico síndrome severo de broncoaspiración de contenido gástrico ácido, siendo el responsable de la recomendación de ayuno durante el trabajo de parto.
La Sociedad Americana de Anestesiólogos, en sus recomendaciones del 2007 establece que «la ingesta oral de sólidos durante el trabajo de parto aumenta la frecuencia de complicaciones maternas, y que la ingesta de líquidos ligeros podría ser permitida en pacientes en trabajo de parto, de bajo riesgo…»
Un trabajo reciente, publicado en British Medical Journal ( BMJ 2009;338:b784), establece que la ingesta de líquidos y de dieta ligera antes de los 6 cm de dilatación (la negrita es mía), no afecta la evolución final del trabajo de parto, esto es los resultados obstétricos ni mejoran ni se agravan.
Puntualizan los autores que la baja incidencia del síndrome de Mendelson en pacientes obstétricas, gracias a los avances anestésicos (esencialmente el uso de anestesias conductivas), le resta potencia al estudio para detectar complicaciones asociadas a la ingesta de alimentos durante el trabajo de parto.
Establece el mismo estudio que a medida que avanza el trabajo de parto la demanda de alimentos por parte de la paciente suele ser menor.
Estas recomendaciones de dieta se aplican a pacientes de bajo riesgo, esto es: que no estén bajo un bloqueo anestésico epidural o que reciban opiáceos para analgesia, o tengan algún factor de riesgo durante el parto.
La conclusión final puede ser que cada caso debe ser individualizado, que no debe existir, como en casi todo una posición rígida al respecto y al final es la paciente quien tiene la opción de decidir de manera informada, qué es lo mejor para ella y su bebé en cada caso en particular.

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Otra razón para la lactancia…

pluma
A veces la amarga compañía de la muerte se presenta de manera inesperada y sin explicación, cuando ocurre en un infante, es desgarradora.
Lamentablemente ocurre, y existe un síndrome de causa no bien aclarada llamado SIDS por sus siglas en inglés.
Un trabajo reciente publicado en medscape , informa que las incidencia de estas fatalidades, pueden disminuirse a la mitad en los niños que lactan.
Otros factores de riesgo para este síndrome incluyen hábito tabáquico durante el embarazo, antecedentes familiares de cuadros similares en la madre, edad de la madre en el momento del parto, estatus socioeconómico, antecedentes obstétricos.
A excepción del hábito tabáquico, estos factores son tan vagos que sólo explican nuestra ignorancia en este síndrome, que aunque poco frecuente es una causa importante de mortalidad durante el primer mes de vida.
Así que el artículo da una justificación adicional para promover la lactancia…

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Depresión postparto

Constituye una alteración del estado de ánimo, que afecta aproximadamente al 10 % de las mujeres que han tenido un bebé. Su causa no está bien establecida sugiriéndose factores personales, ambientales y hormonales.
Se describen dos tipos de cuadros, la «melancolía postparto», que es un estado pasajero que suele durar menos de 2 semanas, y que generalmente se resuelve espontáneamente con apoyo familiar, sin requerir otra intervención médica. Y la depresión propiamente dicha que se puede presentar hasta tres meses después del parto y constituye un cuadro que puede llegar a ser severo e invalidante.
Existe un cuestionario sencillo «La Escala de Edimburgo» que permite diagnosticar fácilmente el cuadro. un valor superior a 12 en esta escala con un valor máximo posible de 30, sugiere que la paciente se encuentre deprimida.
Esta entidad normalmente no afecta la capacidad de la madre para hacerse cargo de su hijo, sin embargo, puede afectar de manera importante la calidad de vida y si los síntomas son severos puede poner en peligro esta relación.
Las medidas usuales de manejo incluyen apoyo en la atención del recién nacido, psicoterapia (profesional, buenas amigas, grupos de apoyo) y en ocasiones tratamiento farmacológico.
Para esto y en relación a la lactancia, se estima que los antidepresivos triciclícos tienen un perfil aceptable de seguridad (Ej: Clomipramina: Anafranil (R)), los inhibidores de recaptación de serotonina (Ej: Fluoxetina: Prozac (R)), tienen el riesgo teórico de causar un síndrome serotoninérgico en el lactante, por lo que se desaconseja la su uso si la madre desea lactar.
Siempre es bueno recordar que la evaluación por un profesional de la medicina suele ser la manera mas adecuada de responder nuestras dudas en salud.

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