Desobediencia: (Jesús Zurita Peralta)

ImagenEl lenguaje en Venezuela se enrarece cada vez más, de lado y lado se esgrimen argumentos y justificaciones que hacen cuestionarlo todo y hasta perder objetividad. La convocatoria de paz es una frase más en medio de la farsa, los hechos demuestran que no existe tal voluntad. A medida que pasan los días en continuadas protestas de calle el clima de conflictividad aumenta y los puentes por la paz se tambalean con los muertos, heridos y detenidos constantes. El llamado a la paz debe ir acompañado de acciones, de práctica, no basta un simple deseo estéril de paz, la paz se construye con voluntad, no basta convocarla, es necesario ejercerla y buscarla.

La protesta inicial fue convocada por estudiantes en el descontento social por problemas puntuales, tangibles, tales como inseguridad, violencia desatada, hampa e impunidad, desabastecimiento, inflación inaceptable, robo, corrupción, poderes sin independencia, sueldos que no alcanzan para cubrir los gastos de la canasta familiar, enriquecimiento y malversación de fondos públicos por parte de funcionarios mediocres que muestran con descaro su estatus burocrático y posición nuevoriquista, además del gastos excesivo del Estado en propaganda y regalías a Cuba. El capital de la protesta ha sido el descontento ante un Gobierno malandro que no garantiza nada, que perdió el rumbo, que no logra deslastrarse de la sombra de ilegitimidad que lo cubre ni de la mentira de sus actos, cómo el cuestionamiento a la exactitud entre la muerte física vs la muerte oficial del líder del cual todos se beneficiaron. La masa ha manifestado hastiada de que los verdaderos golpistas tilden de golpista la intención de un pueblo saturado de discurso fatuo “made in Cuba”, que culpa a otros de su ineficiencia y que desatiende los reclamos de un grueso de la población que excluye a expensas de  propaganda gobiernera de mediática inclusión social. Este estado delincuencial desató la represión como último recurso para acallar la protesta social, demostrando su intención de desatender la disidencia y negarse a escuchar el disentimiento o ponerse de espaldas. Un gobierno de corte militarista como este, no acepta la convivencia ciudadana y aspira a la subordinación mansa de todos.

El chavismo nos hizo creer que ejercer el sufragio, el ejercicio de abuso constante del voto era una forma democrática. La democracia es mucho más que votar, la democracia es entre muchas cosas, garantías, libertad, y convivencia en paz de las ideas encontradas, ofertas de alternabilidad e independencia de poderes.

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