Al nacer ¿Cuándo se debe pinzar el cordón?

Maniobra de "somersault"
Existe polémica en relación al momento de pinzar del cordón umbilical, luego del nacimiento.

Las recomendaciones varían a medida que los conocimientos avanzan y es importante entender que las verdades en ciencia y por ende  en la ciencia médica nunca son absolutas,  por ello  siempre se añade la coletilla ” a la luz de los conocimientos actuales”.

La evidencia sugiere que retrasar el pinzamiento del cordón umbilical al menos hasta que deje de latir (90 a 120 segundos), tiene ventajas en prevenir anemia en el recién nacido hasta los 6 meses de vida. La presencia de células madre en la sangre de cordón pudiera ser útil en prevenir daño de estructuras vitales. Varios trabajos demuestran que en recién nacidos a término vigorosos, se puede retrasar la ligadura del cordón hasta 10 minutos, manteniéndolo sobre el vientre materno o por debajo del nivel del periné, en una mesa puesta para tal fin, en los casos en que se requiera reanimación.

Sin embargo la evidencia a su vez no permite descartar la necesidad de realizar pinzamiento precoz del cordón en algunos casos, por ejemplo cuando se requiera saber el Ph del Recién nacido al nacer, por algún problema durante el parto (factor pronóstico), en partos instrumentados, en partos sometidos a maniobras, en recién nacidos que se sospecha policitemia, como los hijos de madres fumadoras o pequeños para la edad gestacional y en pretérminos.

O cuando existe alguna condición en la madre que predisponga a hemorragia y se requiera de realizar un alumbramiento dirigido.

Asimismo, dada la posibilidad de donación de sangre de cordón umbilical, se han establecido una serie de beneficios para la población en general en obtención de células madre a partir de ella, así mismo  se ha podido establecer que en recién nacidos sanos y vigorosos no hay ningún efecto deletéreo en el pinzamiento precoz del cordón para la obtención de ésta muestra.

En muchos de estos casos estaría indicado el pinzamiento precoz del cordón, por ventajas operativas en el beneficio de la madre y del recién nacido y de la comunidad en general.

Como siempre no existen recomendaciones absolutas, a la luz de la evidencia científica actual, tal vez una buena práctica sería Pinzamiento del cordón umbilical cuando deje de latir en la mayoría de los partos normales, y precoz en los casos que se justifique, esta justificación debe ser ampliada por  la posibilidad de  donación de células  madres que pueden ayudar  a salvar vidas, en cualquier caso, esta recomendación debe ser establecida por un profesional de experiencia en la atención del parto.

Como siempre la mejor persona para asesorar nuestras dudas en salud debe ser un profesional de confianza disponible, ya que como se ve, cada caso es individual y particular.

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TOXOPLASMOSIS

toxoplasma

Con frecuencia es un tema que angustia a las embarazadas…
Se trata de una infección producida por un parásito en el que el ser humano es huésped intermediario y en el que el gato común es huésped definitivo.
La infección suele ser banal y no ocasionaría preocupaciones a nivel salud sino fuese por el riesgo de transmisión de madres a hijos con la consiguiente afectación neonatal.
Esta afectación depende de varios factores pero se ha establecido que ocurre entre el 0,2 y el 5 % de las madres afectadas por la enfermedad durante el embarazo. La posibilidad de transmisión de madres a hijos durante el embarazo disminuye a medida que el embarazo avanza.
Existen tratamientos que previenen ésta transmisión de madre a hijo.
Los gatos que la transmiten son los gatos jóvenes que cazan roedores o pájaros silvestres. Después de los 6 meses de vida, la mayoría de éstos gatos han desarrollado inmunidad para el parásito.
Otra fuente de infección puede ser el agua del grifo no filtrada. Al parecer la cloración sola no destruye a éste parásito.
Se acepta como un estándar de cuidados neonatales, la solicitud de la prueba de anticuerpos contra el toxoplasma en el primer trimestre del embarazo. Si ésta es negativa, quiere decir que la madre puede contraer la enfermedad durante el embarazo y por ende transmitirla, si no se diagnostica, al futuro bebé. La prueba deberá repetirse en el segundo y en el tercer trimestre, para confirmar que no haya existido la enfermedad y haya pasado asintomática.
Si la prueba es positiva, entonces la madre tiene defensas contra la enfermedad y no deberá preocuparse por ella, el resto de su vida.
Las que tengan la prueba de sangre negativa, deberán evitar durante el embarazo ingerir carnes crudas, embutidos, sushi, lavar bien las verduras y hortalizas y mantener una higiene adecuada de los animales domésticos.
En general en comunidades con un nivel de salubridad adecuado, la incidencia de la infección neonatal es tan baja, que tal vez con el tiempo las autoridades sanitarias decidan que no es costo efectivo esta prueba de diagnóstico precoz de manera rutinaria.
Quiere decir que la tendencia a futuro, puede ser que en comunidades con un nivel de saneamiento ambiental adecuado, tal vez ni si quiera sea necesario realizarse la prueba de manera rutinaria a todas las embarazadas. Con el tiempo tal vez estará indicada sólo en casos con factores de riesgo.

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Actualización ACOG en el manejo de la muerte fetal.

Recomendaciones del Colegio Americano de obstetras y ginecologos (ACOG) en el manejo de la muerte fetal. (Febrero 2009)
La muerte fetal in útero (MFIU) es un evento catastrófico en obstetricia, pues evitarla es una de los objetivos de los cuidados perinatales, cuando ocurre en una paciente que se ha controlado el embarazo, deja una sensación de indefensión tanto en la paciente como en el equipo responsable de su manejo.
Se define como tal a la muerte del producto de la gestación que ocurre durante el embarazo después de las 20-22 semanas de edad gestacional.
En los países desarrollados la tasa de muerte fetal precoz (entre las 20 y las 27 semanas) tiene una incidencia estable de alrededor del 3 por 1000 nacidos vivos (NV), mientras que la tasa de muerte fetal tardía ha disminuido desde alrededor de 4 por 1000 NV a alrededor de 3 por mil NV, en los últimos años.
La mayoría de las veces no se logra establecer la causa específica de éste cuadro, sin embargo se conocen factores de riesgo tales como:
La raza, mas común en raza negra tal vez por mayor incidencia de diabetes, hipertensión, desprendimiento de placenta y rotura prematura de membranas en este grupo poblacional.
La diabetes antes del embarazo, aumenta el riesgo de aparición de este cuadro 2 a 5 veces.
La obesidad, es un factor de riesgo importante (Indice de masa corporal (IMC) mayor de 30), ya que eleva su incidencia hasta 8 por 1000 nacidos vivos, y se eleva hasta 11 por 1000 NV si el IMC es mayor de 40. Aún si se ajusta el riesgo para habito tabáquico, diabetes gestacional o pre-eclampsia, la obesidad se mantiene como un factor de riesgo independiente.
Igualmente el embarazo múltiple, cuadruplica el riesgo de muerte fetal intrauterina.
En mujeres de bajo riesgo con una MFIU en un embarazo previo de causa no explicada, la tasa de recidiva es de alrededor 7,8 a 10,5 por 1000 NV, la mayor parte de este riesgo ocurre antes de las 37 semanas de gestación.
La nuliparidad y la edad materna avanzada, con frecuencia se asocian con riesgo aumentado de MFIU.
El riesgo de MFIU en una paciente con un feto previo nacido vivo con retardo de crecimiento y pretérmino antes de las 32 semanas, es de 15 a 20 por 1000 NV.

Las causas específicas de muerte fetal in útero incluyen:
Retardo de crecimiento intrauterino, que se suele asociar a ciertos defectos genéticos, infecciones fetales, habito tabáquico, hipertensión, enfermedad autoinmune, obesidad y diabetes materna.
Desprendimiento de placenta, asociado a trastornos hipertensivos maternos, habito tabáquico o al uso de cocaína u otras drogas ilegales.
Anomalías genéticas o cromosómicas, que afectan a un 8 a 13 % de MFIU, incluyen síndromes como los de Down, Turner, Edwards, Patau.
Infecciones como las causadas por parvovirus, citomegalovirus, sífilis o Listeria monocytogenes.
La patología de cordón umbilical se puede presentar hasta en un tercio de los de los nacimientos normales, por lo que el ACOG recomienda excluir otras causas antes de achacar una anomalía de este tipo como causa de MFIU.

El ACOG además establece las siguientes sugerencias en el manejo de este desconcertante cuadro, que pueden ayudar a entender mejor sus causas:
Uso de amniocentesis para cariotipo fetal si el parto no es inmediato, como una de las pruebas que más información útil suministra.
Solicitud de autopsia perinatal. informar a los familiares que el resultado puede establecer pronóstico para futuros embarazos.
Si la autopsia no se puede realizar se pueden solicitar test menos invasivos: Inspección visual del feto. medidas, fotografías, radiografías, exámenes por ultrasonido, resonancia magnética nuclear, muestras de piel, de sangre y documentación del hallazgo de cualquier anomalía.
Igualmente si no es posible realizar la autopsia, pueden ser tomados si los padres lo autorizan, muestras citológicas, con instrumental estéril, Liquido amniótico obtenido prenatalmente. Y postnatalmente, bloque de placenta de 1 x 1 cm tomado debajo de la inserción del cordón, un segmento de 1,5 cm del cordón umbilical, y una biopsia de tejido interno fetal (Unión costocondral o de rótula, no se recomienda de piel). Las muestras deben guardarse en un medio de cultivo de tejidos estéril o en solución de Ringer lactato y mantenida a temperatura ambiente.
La placenta debe ser enviada para estudio histopatológico.

Concluyendo, se trata de un cuadro desconcertante donde con frecuencia no se logran establecer sus causas,con factores de riesgo bien establecidos, mas no excluyentes del todo y por lo tanto donde es necesario agotar todos los recursos diagnósticos para un mejor entendimiento del mismo, y una mejor asesoría en relación a embarazos subsiguientes

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Hasta la próxima…
Referencia:
Obstet Gynecol. 2009;113:748-761 citado en Medscape.

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