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Diagnóstico de VPH, ¿Qué hacer?

La infección por VPH es una infección frecuente en nuestra especie, la mayoría de la población ha estado expuesta al virus, y es una infección que ontológicamente, se ha adaptado a nosotros. La mayoría de los individuos, acaban aclarando la infección, esto es dejan de secretar el virus.

El virus se acopla al ADN de la célula infectada y suele mantenerse silente el resto de la vida de la persona.

A veces, dependiendo del tipo de virus, de las defensas del que lo porta, de hábitos como el tabaco, de la presencia de otras infecciones, de una influencia hereditaria y de mecanismos aún no muy claros, los mecanismos de convivencia con el virus con el hospedero, fallan y pueden alterar el crecimiento celular, produciéndose cambios en los epitelios que algunas veces, afortunadamente en la minoria de las que desarrollan estos cambios, en un período de tiempo de lustros a décadas, pueden desarrollar cáncer en el cuello del útero.

Hay dos cosas que nos permiten evitar éstos cánceres, la primera, un período de latencia largo y segunda, la posibilidad de realizar pruebas que nos permiten identificar, quíenes tienen más riesgo de desarrollarlo.

Empezando por la prevención, un porcentaje importante de las pacientes menores de 23 años, están vacunadas en el primer mundo contra la infección por éste virus. Un gran paso en prevención. Luego están las revisiones ginecológicas, con toma de muestras de citologias, que permiten detectar estas lesiones, cuando se comienzan a producir, lustros a décadas antes de que desarrollen el cáncer. La citología tiene una tasa de detección que se denomina sensibilidad, baja, de allí que tenga que repetirse a intervalos prudenciales, todo y que sea normal, para solventar estos fallos de detección.

Existen otras pruebas que se van imponiendo a medida que avanzan los conocimientos de biologia molecular de la infección. La primera, es la detección del DNA viral, en una muestra de cuello uterino, dado que la presencia del virus, es una condición necesaria para que se produzcan el 99 % de los cánceres del cuello del útero, su ausencia permite descartar la aparición del mismo, hasta por un período de 5 años.

La presencia del DNA viral, en sí misma no permite saber si alguien que porta el virus desarrollará cáncer, ya que hasta 9 de cada 10 personas que tienen el virus pueden acabar aclarándolo, sin presentar alteraciones importantes en las células del epitelio cervical. De allí que en lo programas de cribado actuales, que están a punto de cambiar, no se recomienda la tipificación del virus de rutina, en pacientes que tengan citologias normales. La presencia de una alteración citológica leve suele ser su indicación principal, ya que las que tienen una citologia francamente alterada, seguramente tendrán el virus positivo y su hallazgo no suele influir en el manejo posterior.

La capacidad de la detección del ADN viral, en precisar quién no desarrollará un cáncer en los siguientes 5 años, hace que los planes de detección y cribado, comiencen a cambiar, en vez de las citologias frecuentes, en un futuro, tendremos planes de cribado basados en la detección de ADN viral en mayores de 30 años. Entre los 25 y los 30 años se seguirá usando la citologia, ya que la mayoría de las infecciones por VPH en edades tempranas se aclaran solas. Y en teoría la inmunización en la escuela de las nenas, protegería sobre la aparición de lesiones hasta los 25 años, por lo que no se requería cribado antes. Entre otros motivos de importancia, como que la mayoria de lesiones precancerosas que se detectan en persónas jóvenes suelen evolucionar a la curación, aún sin tratamiento y su diagnóstico seguramente lleva a la exposición a un sobre tratamiento.

Se están desarrollando pruebas para saber quíenes de las portadoras de la infección por VPH (DNA viral +), pueden desarrollar una alteración en el epitelio que podria desarrollar en lustros o décadas un cáncer, estudios de metilación del genoma de las células del epitelio cervical, y la presencia de ARN mensajero para las proteinas E6/E7, que tienen posibilidad de inhibición de genes que controlan el crecimiento celular. La última prueba comienza a estar disponible y daría información sobre cuàles pacientes portadoras del virus, deberían mirarse más de cerca, pues tendrían riesgo de desarrollar lesiones premalignas, en caso de presentar ARN mensajero postivo para éstas proteínas.

Para terminar las recomendaciones de Asociación Española de colposcopia y patologia cervical, en relación a la infección por VPH, esto es, lo que se recomienda hacer a las pacientes que tienen diagnóstico de DNA + para el HPV en una muestra del cuello uterino:

  • Dejar de fumar
  • Dieta adecuada, ejercicio
  • Uso del preservativo
  • No suspender anticoncepción hormonal
  • Vacunación contral el VPH si no ha estado vacunada previamente.
  • Acudir a los controles que se le indiquen.

La presente información tiene función meramente orientativa y no sustituye las recomendaciones que pueda hacer un profesional sanitario de su confianza.

Cancer de cuello del útero (Tipificación de HPV)

Imagen tomada de peru.com

Se trata de una enfermedad a quien una vez Gonzalez Merlo (Un conocido ginecólogo español) denominó “el asesino de la paciente ginecológica”. Al contrario de lo que se suele pensar se trata de una patología con una historia natural indolente, larga en el tiempo. Históricamente se estableció que se comportaba como una enfermedad de transmisión sexual, ocurría en mujeres que habían tenido múltiples parejas sexuales, múltiples embarazos, con más riesgo las que habían tenido hijos de padres diferentes, e inclusive se pudo establecer cierto efecto protector de la circuncisión masculina dada la poca incidencia de ésta enfermedad en etnias donde éste procedimiento es ritual.

La investigación científica al final estableció que éstos hallazgos epidemiológicos no eran más que asociación con comportamientos culturales en relación a hábitos sexuales, que hacen o permiten la diseminación de ciertas cepas de un virus que se denomina virus papiloma humano (VPH o HPV por sus siglas en inglés).

Se pudo demostrar que la infección por el virus era una condición necesaria para el desarrollo del cáncer, es decir que en todas las pacientes con cáncer de cuello uterino tenían alguna cepa de las llamadas oncogenéticas (Capaces de desarrollar cáncer) del mencionado virus, pero además se puso en evidencia que la misma infección no era suficiente para desarrollar la enfermedad, es decir, que la mayoría de las que padecen la infección por el virus, nunca llegarán a desarrollar un cáncer.

El hecho de que sea una condición necesaria es lo que ha impulsado la creación de vacunas contra el virus que ya están protocolizadas en muchos países, dentro de los esquemas de inmunización, aunque lamentablemente en los países donde hace más falta, su coste impide la aplicación masiva, que son los países donde no se realizan citologias de cribado.

Hablando de citologias, esta prueba ideada por el médico griego Georgios Papanicolau, que ha salvado la vida de cientos de millones de madres en todo el planeta, marcó un hito en la lucha contra ésta enfermedad y es un modelo epidemiológico en lo que a medicina preventiva se refiere. La larga evolución de la enfermedad que nos ocupa, establece una ventana amplia de tiempo para su detección, ya que los cambios celulares van casi con las décadas de la vida, esto es:

  • Primera infección por el virus hacia la adolescencia.
  • En las pacientes susceptibles (Menos del 10 %), aparición de los primeros cambios citológicos (CIN I) hacia la década de los 20 a 30 años. (Sólo 8 % de éstas progresarán a la siguiente etapa)
  • En las pacientes susceptibles (alrededor de un 30 % de las anteriores) aparición de cambios de CIN II – CIN III hacia los 30 a 40 años,  ( Un 35 a 40 % progresarán a la siguiente etapa).
  • En las pacientes susceptibles (alrededor del 40 % de las anteriores)  progresarán a un cáncer invasor.

El término CIN  establece las siglas en inglés de la neoplasia intraepitelial cervical,  en cristiano, son lesiones  que en ocasiones como hemos visto, pueden preceder al cáncer en un período de lustros a décadas, por lo que, insisto,  nos dan una ventana de tiempo  amplia, para detectar y tratar precozmente ésta enfermedad.

El éxito de las campañas de pesquisas  que se basan en la citología de papanicolau, está en que nos permite establecer cuáles de las personas que han sido expuestas  al virus, desarrollan cambios en las células y que son las  que deben ser seguidas y tratadas, de allí que la tipificación del virus en las campañas de cribado esté indicada sólo en los resultados de citología dudosa, para establecer una posible relación de causalidad y descartar que ésos cambios inespecíficos observados en la prueba, sean debidos  a un tipo virus con capacidad oncogenética y establecer un seguimiento adecuado en cada caso en particular.

Como en más del 90 % de los casos la infección por el virus no ocasiona ninguna consecuencia ulterior,  no estaría  indicado  hacer la tipificación del virus en el caso de que la citología sea normal, salvo  en algún caso específico que considere  un profesional de su confianza.

Actualización de VPH. parte I

Imagen tomada de r-evolucion.es

El virus papiloma humano  (VPH), constituye una infección  bastante prevalente en nuestra especie, se sabe que la tasa de infectividad  se encuentra al rededor del  50 % de la población, aunque podría  ser mayor, puesto que se trata de un virus que ha aprendido a convivir con nosotros de manera continua y con frecuencia  logra un equilibrio biológico donde el virus  sobrevive, y la persona no sufre  ninguna enfermedad, esto suele ocurrir hasta en un 90 % de los casos.

La vía de transmisión del virus es la sexual, se trata de un microorganismo muy lábil, es decir que  en el medio ambiente pierde su capacidad invectiva (como suele ocurrir con todas las enfermedades de transmisión sexual). Por lo cual es muy difícil que se transmita a través de utensilios que hayan utilizado otras personas o por sentarse en un  excusado, o por bañarse en una piscina.

La historia natural de la infección por el virus es bien conocida,  el primer contacto, depende del inicio de la primeras relaciones sexuales, lo que es un hecho cultural,  digamos  que alrededor de la adolescencia,  dependiendo del tipo de virus (existen muchas cepas, unas más difíciles de erradicar que otras),  de la presencia de enfermedades que debiliten las defensas,  presencia de otros factores que favorecen el cáncer como el tabaco, tendencia heredo familiar, puede ser que  las defensas no lo erradiquen del todo.

La erradicación del virus puede ocurrir en alrededor de un 90% de los casos, o sea que 9  de cada  10 personas  salen libres de ésta infección primaria.

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