Obesidad y embarazo

La ganancia excesiva de peso durante el embarazo, se relaciona con mayor riesgo de pre eclampsia, hipertensión y problemas del parto. Se ha demostrado además que si se controla la ganancia ponderal, se controlan éstos riesgos.

El control del sobrepeso durante el embarazo puede lograrse mediante dieta y ejercicio adecuados, que han demostrado además no afectar negativamente al futur@ bebé. Reduciendo la posibilidad de recién nacidos grandes y por tanto de problemas en el parto. Se pudo además demostrar una disminución de la incidencia de hipertensión arterial.

Las madres que no controlaron su peso adecuadamente, tuvieron además una mayor incidencia de inmadurez respiratoria en sus hijos. Y en promedio los hijos de estas madres tuvieron mayor peso a medida que fueron creciendo, que los hijos de las que controlaron su sobrepeso.

Se sugiere el uso de dietas con bajo índice glucémico, acompañados de programas de ejercicios supervisados o no, para el control del sobrepeso durante el embarazo.

Se ha establecido además una relación entre sobrepeso infantil y detrimento de la salud en etapas posteriores de la vida en hijos de madres con ganancia ponderal excesiva y/o que hubiesen ingerido dos o más servicios de bebidas azucaradas al día durante el embarazo.

doi: 10.1210/er.2017-00253

tomado de aquí: Treatment of obesity

https://academic.oup.com/edrv/article-abstract/39/2/79/4922247

28 April 2018

imagen tomada de women fitness

Epigenética

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¿Pueden los hábitos de la futura madre afectar el desarrollo físico, psíquico y social del futuro bebé?.

La respuesta es que  sí que es posible,  inclusive los cambios inducidos  en la expresión de determinados  genes,  por  exposición a estrés, substancias,  hábitos  alimentarios inadecuados,  pueden llegar hasta   a los nietos.

Se trata de cambios epigenéticos.   Digamos que tenemos muchos más genes que los  que hacemos  servir normalmente y la expresión  de determinados  genes  sobre  otros,  en parte está influenciada por el ambiente. Es decir que el genoma se prepara  para  el ambiente donde le tocará desarrollarse, de acuerdo a la información ambiental  que recibe.

Es mucho más complejo que esta simplificación excesiva, la ciencia demuestra que ésta adaptación ocurre  y  es así como los hijos de madres que ganan peso excesivo durante el embarazo, tienden a sufrir más problemas de sobrepeso, hipertensión, arterial y sindromes metabólicos. Otro ejemplo,   una de las teorías que tratan de explicar el sindrome de ovarios poliquísticos ,  establece la posibilidad de una programación epigenética para  vivir un periodo de estrés o de escasez. En ese marco se presenta anovulación y androgenización, lo que bloquea la fertilidad y evita  el embarazo en una etapa de crisis.  Y así cada vez más se desarrollan teorías,  que  tratan de explicar  ésta relación que de manera observacional hacían los obstetras, entre  patologías del embarazo y  problemas  de la  descendencia.

Lo anterior  refuerza el concepto del control prenatal,   adecuado, oportuno y continuo, con recomendaciones  de sentido común ahora reforzadas por  la epigenética, nunca mejor dicho, “somos lo que comemos”, lo que quiere decir, que siempre nos hemos de alimentar bien,  evitar  el tabaco y el alcohol, hacer  algún tipo de actividad física que disfrutemos,  llevar un estilo de vida proactivo, mantener un peso adecuado.

Estos cuidados son aún más importantes durante el embarazo,  ya que los cambios  que induzcamos en la epigénetica de nuestros hijos,    se pueden transmitir hasta nuestros nietos.

Cambios corporales en la madurez

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Se suele pensar que los cambios hormonales de la menopausia se relacionan  con aumento de peso, sin embargo se ha establecido  que la ganancia de hasta 500 g por año, que se documenta en mujeres maduras, se relaciona más con la edad y con cambios de hábitos, que con la menopausia.

Se ha demostrado que tienden a ganar más peso las mujeres que viven en áreas urbanas, las que tienen menor nivel educativo,  las  que hacen menos actividad física,  las que tienen muchos hijos,  las que se casan jóvenes y  las que tienen historia familiar de obesidad. También contribuye el hecho de hacer  turnos nocturnos, por el efecto sobre el ritmo metabólico circadiano.  Así mismo existe una relación directa entre depresión y ganancia ponderal.

La menopausia sí se relaciona con  cambios en la distribución de la grasa corporal, aumentando la circunferencia abdominal, que se relaciona con la deficiencia estrogénica.

La recomendación principal para minimizar esta ganancia de peso,  consiste en limitar la ingesta calórica y en mantener una actividad física adecuada. Nada que no dicte el sentido común.

El manejo de factores modificables asociados  a la ganancia ponderal ayuda, por ejemplo si se sufre de depresión, y requiere de tratamiento farmacológico, dentro de lo posible se habrían de evitar medicamentos de uso común que se relacionan con ganancia ponderal y usar otros que no tengan ese efecto.

Los cambios de distribución de la grasa corporal pueden limitarse con el uso de terapia hormonal estrogénica en los casos en que estuviera indicada.

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